LA
MÁQUINA FALCON
¿Qué es hacer escultura
con máquinas? ¿Qué implica trabajar con una máquina como el Falcon? Son
preguntas que se fueron construyendo entre el pensar y el hacer, de la acción a
la reflexión.
Y ante todo una
necesidad: cómo imprimir la huella del cuerpo en la máquina, cómo hablar de la
ausencia del cuerpo latente en ella.
Desarmar la máquina-Falcon
fue desandar un camino doble: por un lado, el que tiene que ver con su entidad
de máquina, la máquina connota la ausencia del cuerpo, lo reemplaza en la
acción. Por otro, el de su identidad como objeto social, o sea, aquellas
imágenes y discursos que hacen de él un símbolo. El vacío, la ausencia, circula
entre estas dos líneas de sentido; las entrecruza.
Cortar el Falcon y
volver a montarlo en la forma de un despiece, fueron operaciones que hicieron
que ese vacío ocupe un espacio, como un silencio que se graba en el objeto.
Las palabras pueden
ocupar el lugar de las cosas que faltan, pero un cuerpo no puede ocupar el
lugar de otro. Y un cuerpo -maquinal, social, policial- que albergó la
desaparición, perdió su unidad, quedó roto. Así, el Falcon se sitúa en una
encrucijada, un espacio sitiado por el vacío. En el límite donde forma y vacío se
compenetran, los volúmenes pierden su densidad, se elevan ingrávidos; mientras que
el aire entre pieza y pieza se densifica, se materializa.
Marcelo Montanari